Pablo Guillermo Fernández: Médico de Staff. Servicio de Anestesiología Hospital Centro de Salid “Zenón Santillán”. S. M. De Tucumán



La cirugía torácica es ampliamente conocida entre nosotros como productora de dolor severo, algunos autores la consideran como una de las experiencias dolorosas más intensas. Constituyó durante mucho tiempo un problema anestesiológico de difícil resolución tanto en el intra como postoperatorio inmediato. Hoy en día gracias al desarrollo de técnicas de anestesia combinada se ha producido un importante avance con el uso de catéteres, anestésicos locales y opioides neuroaxiales constituyendo el régimen más popular de analgesia post toracotomía superando ampliamente al régimen endovenoso.

El origen del dolor asociado a toracotomía incluye, la incisión en piel, de las estructuras músculo esqueléticas, tracción sobre nervios, de la pleura parietal, homalgia homo lateral y disconfort por tubos de drenaje.

La activación de la respuesta neuroendócrina durante la cirugía, el trauma quirúrgico en si mismo y el dolor post operatorio pueden ocasionar complicaciones cardiopulmonares, larga permanencia en UTI y estadía hospitalaria prolongada.

Por el contrario la administración de anestésicos locales y opioides por vía epidural disminuye la incidencia de isquemia miocárdica y de arritmias, reduce el riesgo de fenómenos tromboembólicos al mejorar el estado de hipercoagulabilidad asociado al estrés. A nivel pulmonar evita la formación de atelectasias y alteraciones de la ventilación perfusion con hipoxemia, además favorece la reexpansión de las regiones adyacentes al quiste hidatídico en el post operatorio debido al buen control analgésico. La función gastrointestinal se recupera mas rápidamente comparativamente con los pacientes que reciben el régimen de analgesia con opioides intravenosos. Por ultimo permite en mantenimiento de la anestesia general con una baja concentración alveolar del inhalatorio , favoreciendo una rápida recuperación.

Otras ventajas de la técnica son corta estancia en UTI, 24 a 48 horas, alta hospitalaria en un plazo máximo de 7 días, rápida reinserción laboral, disminución de costos.